Gente.

René.

¿Cómo hago para darte un puñado de arroz de oro?
Devolverte de mi vida sería, entera la existencia
Una no muy cuerda, una no muy gris
Una preciosa existencia calcada de tus ojos
Mis ojos, los mismos ojos, grandes
Que dicen cosas
Que incomodan a la gente
Que hacen dudar a la gente
Tenemos unos ojos hechos de lágrimas de amor.

Emiliano.

El amor viene en el agua
Como un loto
Como un delfín niño
Con la risa como legua madre.
A veces lagrimal
A veces acuarelas
Pero todo de agua
Siempre debajo de una lluvia
De una bañera
O una sabana verde estanque
Que son el nido
Para unos peces que descansaban de un viaje estelar.

Esperanza.

Sos un silencio,
Sos el silencio que produce la dulzura
La comida caliente
Las caricias de un gato
Sos el silencio de tu casa de fotos
De tus cristos enamorados
Del templo que llevas dentro
En donde nos refugiamos
los malditos.

Comentarios

  1. Si "Emiliano" es algo así como el título de todo el amor acuoso que le sigue, puedo decir que "Emiliano" me encanta. Palabrillas que tocan la carne viva del alma y la hacen salivar, como echarle sal a una babosa y volverse empático y sentir ese ardor, ese ardor que no sé, con sus cualidades dependiendo de si es alma o babosa, yo no sé nada, viste? Bueno, un abrazol, te escucharé recitando poesía por la noche :)

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  2. Mejor echarle un beso baboso a la babosa Babera. Si "Emiliano" es la corriente acuosa del alma enamorada.
    Te besuqueo.

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