Beber de aquí.


Joven, tomad de dónde fuente ilumine tu vigoroso espíritu lleno de gracia y hervor.
La libido turbina de tu alma es la más sabrosa de todas las pulsiones humanas. Tu arte, tu célula y tu sudor, son el motor para la génesis y el movimiento de las moléculas ebrias de dulzura.
Gracias al joven que impera con jubiloso pudor el pomposo imperio, de algarrobo serio, de trámite y corbata.
El arte joven engolosina nuestro corazón corrugado. Agradécele entonces a aquel acento que es una suerte de orgasmo, ese que pone en el mundo el joven que llevas dentro.



Vécorta.

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